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Mundo mágico

MIS APASIONADAS

MIS APASIONADAS

Hoy no soy el loco surrealista con el que lo paso tan feliz metido en su papel, si bien prometo volver a serlo, casi diría que de manera inmediata. Aparte de hacer el indio, mi vocación favorita y que he podido ejercer de manera profesional hasta no hace mucho toda la vida, es la del periodismo y la escritura. Por ello he sido un afortunado que ha tenido el privilegio de  estar constantemente en la punta de la noticia, y eso deja marca. Si tengo además en cuenta que el mundo del montañismo y el de la naturaleza, así como el de los propios montañeses se han desarrollado en mi  tan intensamente desde niño, y han estado estrechamente unidos a mi labor periodística, es lógico que mi “opera prima” en forma de libro, lleve el título de “Huellas imborrables”. Se trata pues, página a página, de hacer un canto a los paisajes, un homenaje sincero a los montañeses, de mostrar mi admiración y respeto a los montañeros que con tanta intensidad sienten las llamadas de las cumbres, como si éstas tuvieran un espíritu, un clima envolvente, que creo que sí.

 

Con esa admiración y espíritu, y sintiéndome un privilegiado por haber conocido y tratado estrechamente a personas que han sido tan esenciales para mi en el caminar por los senderos nada planos de la vida, no podía haber hecho otra cosa que abrir mi corazón y dar rienda suelta a emociones y sentimientos conducidos por mis mucho años de oficio. He tratado, en “Huellas imborrables”, de hacer un homenaje a quienes desde tiempos inmemoriales, escriben día a día, desde el principio de los tiempos la historia de grandes y pequeñas emociones en torno al mundo de la naturaleza, de gentes generosas que perdieron la vida en el medio, de otras que afortunadamente siguen con nosotros, y de quienes pasan los testigos de generación en generación.

 

El libro está dedicado especialmente a mi padre, un ser excepcional  en todos los sentidos, y un adelantado de su época, y a José Ramón Morandeira García-Lacruz, dos personajes únicos e irrepetibles, que tanto y tanto influyeron en mi vida, en esa tendencia que me trasmitieron para valorar intensamente el mundo del montañismo, y respetar a la naturaleza y admirar a los montañeses. No podían faltar tampoco los capítulos dedicados Carlos Pauner, que recientemente y a base de muchos sacrificios ha coronado su hermosa aventura de la conquista de las catorce cimas más altas del mundo. Y entre capítulo y capítulo se viven intensamente historias de muerte, vida, amor, humor y desamor. Lástima y lamentable fue que hombres como Pepe Garcés, Javier Escartín, Javier Olivar, Lorenzo Ortíz, Miguel Ángel Lausín, Pepe Chaverri… perecieran trágicamente en el intento. Pero quedan muchos y muy buenos, como Pepe Díaz, Ursi, Nanín, Juanito Oiarzábal,  el insuperable Fernando Garrido, Edurne Pasabán, Carlos Soria, Cecilia Buil, Elena de Castro, Marta Alejaldre, seguidos de un largo etcétera procedente de todos los países, que de publicarse íntegramente harían una lista interminable.

 

Espero y deseo que todos cuantos me lean en “Huellas imborrables”, disfruten como yo he disfrutado al escribir y realizar los trabajos preparativos. El montañismo es apasionante, es también divertido, y hasta no hace mucho, una apasionante muestra solidaria.

MANUEL ESPAÑOL 

EL TIRO POR LA CULATA

EL TIRO POR LA CULATA

 

 

Si algo admiro especialmente en mis semejantes, es en relación con su grado de sentido del humor. Aquellos que no lo poseen tienen por delante el camino muy negro y amargado. El humor es un recurso necesariamente vital para saber dar, siempre que sea preciso, una sonrisa a la vida. ¿Y tomar el pelo? Eso está muy bien, pero para reírse de los demás, hay que empezar por saber reírse de sí mismo, que el caso contrario no sólo es trampa, sino una reacción detestable. Que sí, que el humor es lo más serio que hay, una medicina para el espíritu y para activar ese cerebro que teóricamente llevamos en el interior de nuestra cabeza, una parte del cuerpo que algunos la portan sobre los hombros para terminar su figura en algo. No, que no me refiero a los políticos que dicen representarnos, ni a economistas que juegan a la bolsa como descerebrados, ni a fondistas monetarios que niegan el pan y la sal a quienes lo necesitan para ellos comerse algún pastelillo. Hace unos años tuve la fortuna de entrevistar a nuestro premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, quien por cierto, había sido senador por designación digital, y uno de los “padres” de la actual Constitución Española. Recuerdo que le pregunté por el sentido del humor de los políticos, y me dijo que carecían del mismo, y textualmente expresó que “están por debajo del pueblo español, y si me apura, le diré que por debajo de la ganadería española”. Don Camilo, que entre otras muchas anécdotas me contó la del cipote de Archidona, sí que sabía reírse de sí mismo, de sus aciertos y de sus desaciertos.

 

 

Menos mal que trato de ser un fiel seguidor de la teoría vital del humor, que si no fuese así lo iba a pasar muy mal, que de esta manera me ha ido en diferentes etapas de mi vida. A pesar de lo que me ha tocado lamentar, siempre me ha gustado reír, que era y es el mejor remedio para mis penas, y ahora, que he sobrepasado muy poco más que ligeramente la edad media, más lo necesito. El humor me ha dado confianza en mí mismo, con el tiempo me ha hecho perder la vergüenza, me ha devuelto un espíritu juvenil y mirar hacia adelante con un relativo optimismo. Eso no quiere decir que las cosas me salgan habitualmente bien, que con mucha frecuencia me sale el tiro de la frivolidad por la culata.

 

Voy a poner un ejemplo, que me sucedió hace poco en una hora punta en el metro de Madrid. El urbano tren estaba atestado de viajeros, y entre ellos se encontraba sentada una joven muy bella y escultural, que portaba minifalda (las piernas espléndidas)  y una blusa que permitía ver generosamente parte de sus redondeces. Y uno, que por encima de todo es fiel en el matrimonio y que a pesar de la edad no ha perdido el buen gusto, me hice ese razonamiento tan manido de que “lo que se han de comer los gusanos, que lo vean los cristianos”. La niña, conocedora del alcance de su exposición, empezó a sonreír y yo a sentirme amedrentado. Entonces me dije: “Ya verás tu, ahora me dirigirá la palabra y yo no sé qué decir ni hacer. Me muero de vergüenza”. Que a mi me gusta hacer el indio, pero sin ninguna intención. Y la otra sí que se me dirigió: “Abuelo, que le cedo el asiento”. La muy ca…….   Así se me fue todo el encantamiento. La chica, de repente, me pareció horriblemente fea, pues con mucha sorna, eso sí, me había hundido en la miseria. Que ni soy abuelo, ni estoy tan viejo. ¿Y dónde estaba entonces mi sentido del humor tan necesario?, ¿me había abandonado? De eso, nada. Cuanto más me acuerdo de la anécdota, más me río. Dicen que la risa beneficia tanto al cuerpo como a la mente. Así que ¡¡¡viva la salud!!!!, que quiero vivir muchos años y me gustan las personas que sonríen.

 

MANUEL ESPAÑOL

DECLARACIÓN DE LA FAPE EN EL DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA

DECLARACIÓN DE LA FAPE EN EL  DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA

"Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo

no hay democracia"

La  crisis económica e institucional que vive España coloca a los periodistas ante el reto de ejercer nuestra profesión con la máxima responsabilidad, como garantes que somos del derecho de los ciudadanos  a recibir la información independiente y veraz que necesitan para ser libres y soberano

 Esta responsabilidad nos obliga a contrastar los hechos, verificar las fuentes, huir del amarillismo que convierte el periodismo en mercancía barata, y respetar la presunción de inocencia, el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

 En nuestro compromiso de lealtad con los ciudadanos, los periodistas debemos resistir las presiones procedan de donde procedan y suprimir la connivencia con los poderes, a la que consideramos uno de los factores principales de nuestra pérdida de credibilidad y prestigio.

 Pero de poco serviría la responsabilidad del periodista si no viene acompañada del respeto máximo a la libertad de expresión por parte de los representantes públicos.

 En este sentido, constatamos la existencia de serias trabas por parte de dichos  representantes al ejercicio pleno de este derecho constitucional como si la crisis avivara en ellos la necesidad de levantar barreras, en una época en la que la gente aspira a no tener ninguna para acceder a la información.

 Estas trabas, insistentemente denunciadas por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), se concretan fundamentalmente en las ruedas de prensa sin derecho a preguntas. Ante nuestras críticas, los políticos han buscado el atajo del silencio para vetar el derecho a la palabra y la pregunta y hurtar al ciudadano la respuesta a los graves problemas que sufren.

 También hemos percibido el aumento de las presiones  hacia los medios y periodistas que, con independencia y rigor, investigan los abusos de poder, especialmente los ligados a la corrupción.

 Alertamos de que el informe de la comisión de expertos que servirá de base al anteproyecto de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, promovido por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón,  presenta serios límites a los derechos de información y a la libertad de expresión.

 

 Ante esta situación, y en la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), las asociaciones de la FAPE, 

DECLARAMOS

-Que la libertad de expresión es uno de los baluartes de la democracia al actuar como motor imprescindible del fomento de la convivencia, el diálogo y el debate cívico.

-Que denunciaremos toda pretensión de los poderes, sean cuales sean, de intentar controlar la información y ponerla al servicio de su ideología o, también, de sus intereses.

-Que en nuestra decidida apuesta por la autorregulaciónnos opondremos a cualquier proyecto del Gobierno que trate de imponer límites a los derechos de información y a la libertad de expresión.

-Que la mejor contribución que los periodistas pueden hacer al fortalecimiento de la libertad de expresión es promoviendo los más altos estándares de calidad en su trabajo, difundiendo información veraz y manteniendo una conducta intachable en el campo de la ética y de la deontología de la información.

En esta línea, consideramos fundamental la labor de la Fundación para la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la FAPE,  reforzada en el último año con la adhesión de más de 50 medios de comunicación. Alentamos al resto a que tomen la misma decisión a fin de alcanzar el máximo grado de autorregulación en el ejercicio del periodismo.

-Que reiteramos nuestro empeño en exigir a los responsables públicos la rendición de cuentas sobre sus decisiones y actividades en el ejercicio del poder. Su constante negativa a ofrecer explicaciones es una afrenta a la libertad de expresión y, sobre todo,  al derecho de información de los ciudadanos, necesitados de saber, en esta etapa de durísima crisis, por qué se toman y qué consecuencias tendrán sobre sus vidas las medidas para afrontarla.

- Que la defensa de la libertad de expresión incluye la defensa de unas condiciones dignas de trabajo y de la igualdad salarial entre hombres y mujeres.  El reforzamiento de la campaña “gratisnotrabajo” contra los empresarios y editores que quieren explotar a los periodistas con salarios humillantes, o sin remuneración alguna, es uno de nuestros compromisos principales.

En esta Día Mundial de la Libertad de Prensa, la FAPE reitera sus lemas: “sin periodistas no hay periodismo” y “sin periodismo no hay democracia”.


¿QUIEN HABLÓ DE LIBERTAD?

¿QUIEN HABLÓ DE LIBERTAD?

Desde hace ya unos cuantos decenios, la ansiada libertad de expresión sigue siendo una conquista que cuando parece se va a alcanzar en plenitud, que se roza con las puntas de los dedos, llega el mago de turno apoyado por sus secuaces, se instala en el centro de la península, y la pone más lejos. Bien es verdad que a lo largo de estos últimos tiempos, se han registrado algunos claros entre los grandes nubarrones que nos han atormentado, especialmente a los periodistas que todavía pensamos que el ejercicio de nuestra profesión tiene algo de sacerdocio hacia la sociedad a la que nos dirigimos. Que lanzamos hipotéticos disparos hacia esa atmósfera  oscura a fin de que salga el sol de una vez, es lo que se trata de hacer de una manera no agresiva, sino en la defensa de una sociedad más libre. Ya se sabe, y de esta manera me adhiero plenamente y sin fisuras a los lemas de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España): “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia”.

 

Ayer, 3 de mayo de 2013, se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. En las inmediaciones de la sede de la APA (Asociación de Periodistas de Aragón) de Zaragoza nos reunimos más de un centenar de profesionales en una combinación de juventud y veteranía reivindicando toda una serie de demandas en defensa del ejercicio de una actividad que no deja de ser vocacional, sea de la edad que se sea cuando se ejercita. Los más “entrenados” sonreíamos, nos repartíamos abrazos en un encuentro tan reivindicativo y a la vez tan entrañable, y nos uníamos a las más jóvenes generaciones recién llegadas al exigente mundo de la información, no debidamente reconocido. Sí, estamos obligados a resistir las presiones, no sólo de los poderes políticos y administrativos, sino de los condicionantes con ciertos aires chantajistas en los que también imperan las agobiantes condiciones económicas, tan presionantes que a veces llegan al ahogamiento.

 

Tenemos vocación de servicio, buscamos siempre la verdad, y ésta difundirla tal cual la entendemos honradamente, a todos los ciudadanos. Pero a veces la verdad duele a determinados intereses creados, y no sólo en el aspecto económico. Se han puesto de moda en España, las ruedas de prensa sin preguntas, y por más críticas multiplicadas que haya recibido esta actitud, la situación ha evolucionado a tan tamaña desfachatez, que se acaba de inventar la sesión informativa por vídeo, y por supuesto, sin preguntas. Alguien dirá que los periodistas nos metemos en todo lo permitido y no permitido, que somos unos “buitres”, pero ese “alguien”, después de un determinado acto o agitada jornada informativa, querrá leer, escuchar o ver lo que hemos reflejado, aunque no sea mas que para criticar. Así evitemos presiones, que participemos todos sin cinismo, en el apasionante engranaje de la honradez, la tolerancia y la comprensión.

 

MANUEL ESPAÑOL

SANGRE ROJA Y CORAZÓN A LA IZQUIERDA

SANGRE ROJA Y CORAZÓN A LA IZQUIERDA

Por si no lo saben, mi sangre es roja y el corazón lo tengo a la izquierda. Eso mismo le ocurre a Esperanza Aguirre y lo tiene en común con Alberto Ruiz Gallardón y Mariano Rajoy, entre otros mortales de distintos signos. ¿Y la cabeza? Ahí comienzan mis dudas, que de ellas dispongo ya de un mar lleno y he escalado muchas montañas, abriendo incluso primerísimas vías mundiales, no físicamente, por supuesto.  ¿Qué tengo en  común con las tres personas mencionadas? A mi me gustaría saberlo, porque por más que parezca dificilísimo, algún punto de encuentro supongo que habrá, si bien con tanta tijera repartida generosamente entre sus partidarios, se cortan muchos hilos y se establecen abismos.

La señora Aguirre tiene sentido del humor, y eso me gusta, si bien su absolutismo privativo tan perfectamente transmitido a su sucesor en la Comunidad de Madrid, me irrita terriblemente, como me excita la altivez mostrada en diferentes ocasiones ante momentos que se le escapan de las manos. Gallardón es un musicólogo, hay  que reconocerlo, y en ello estamos en sintonía, pero en su afán recaudatorio ha puesto la justicia en manos de los más favorecidos económicamente, y eso es algo que no puedo soportar. Y con el jefe Rajoy tengo también en común que amamos el deporte, si bien no coincidimos ni en lo mínimo en lo que a infraestructuras y promoción de las actividades se refiere. Mariano Rajoy, además, capitanea la nave de los sastres de este país todavía llamado España, por aquello de que está constantemente tomando medidas, más que con el metro y con la aguja, con tijeras de diamante, que aguantan mayormente que el acero. Y no quiero extenderme con los miembros del Gobierno, ni con la sanidad, educación, etcétera, etcétera, porque así habrá tema para muchos días más.

Reconozco personalmente que algo loco puede que esté, y que también tenga sentimientos e ideas que rayan con el surrealismo. Bueno, pues me gustaría que tanto a los políticos populares, como socialistas, chunteros, nacionalistas, y demás miembros del arco este tan raro y extraño en el que están inmersos, abandonen el insulto, las descalificaciones y las malas artes para hacer política. Que el concepto de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, se vaya al carajo. Y aunque sea exportado, puedo asegurar que me gusta más el principio fundamental francés, de “Libertad, igualdad y fraternidad”, aplicado a todos los órdenes de a vida.

Hace pocos días se celebró la fiesta de los Reyes Magos, y como millones de españolitos expresé mis deseos, no solo para los integrantes de la casta política, sino para todas las personas del mundo. Reconozco que lo mío es, como he dicho antes, una locura surrealista, y algo “tocado” pienso que estoy, pues aun creo que hay que destrozar las barreras que nos separan de las utopías perseguidas. Estoy seguro que hoy en día, aunque muchos expresen lo contrario, sobra odio y hasta insolidaridad. Por ello mismo me gustaría que a todos los seres humanos se les transmitiese una buena dosis de oxitocina, que a decir de los investigadores, se trata de una hormona descubierta en los años cincuenta y que produce efectos que nos ayudan a ser más felices. Y no es una felicidad artificial que evade de los efectos de la realidad que asfixia día a día, sino que a través del cerebro produce efectos muy importantes de cara a la consecución de cierta estabilidad emocional y combate estados de ansiedad, estrés, potencia las relaciones sociales, lo que consecuentemente puede eliminar hasta la mala baba. Diría que sería bueno aplicarla no sólo con medios inyectables, sino algo mejor: un simple abrazo, una caricia, una mirada tierna, un beso, que hace que se estimule decentemente, y que aumente también con el consumo de dulces y chocolate. No olvidemos tampoco, que la oxitocina igualmente forma parte del ciclo de respuesta sexual. ¿Verdad que ustedes creen que sería bonito ver en los hemiciclos a diputadas y diputados besándose y dándose abrazos?, ¿qué Soraya Sáenz de Santamaría y Alfredo Pérez Rubalcaba, mirándose a los ojos, bailasen un vals o un tango desgarrado con cámaras en directo en el descanso de una sesión plenaria? Más de uno diría que estábamos todos locos, que este país, así iría a la ruina. Pues si cabreados, nerviosos, estresados e indignados como estamos ahora nos hundimos, igual, en medio del hundimiento, la presencia de esa hormona en el cerebro conseguía arrebatarnos alguna sonrisa, que en estos tiempos no es poco.

 

MANUEL ESPAÑOL

J.R. MORANDEIRA: IMPRESIONANTE SER HUMANO

J.R. MORANDEIRA:  IMPRESIONANTE SER HUMANO

Van cayendo las hojas no sólo de los calendarios, y el otoño con sus colores amarillentos y rojos decadentes ha dado paso al invierno crudo, a una realidad no precisamente paisajística, y que en nuestro interior rechazamos. Y en el tránsito hacia las gélidas temperaturas, a primerísima hora de la mañana del 4 de noviembre pasado, nos quedábamos helados con una noticia que nos dejaba extremadamente tristes: José Ramón Morandeira García-Lacruz fallecía en el Hospital de Viella mientras participaba en una reunión montañera europea al más alto nivel. Había sido un mazazo de tal magnitud, que sacudió con la máxima intensidad las fibras sensibles del  interior más profundo de quienes le queríamos y admirábamos.

Su memoria, el legado que deja este abridor de huellas imborrables, impresionante ser humano, permanecerán grabados también en la historia de la investigación médica, del ejercicio de la ciencia de Hipócrates, de la práctica del montañismo, y de tantos y tantos aspectos de la vida…

De ese día fatídico ha pasado más de un mes, y con el espíritu mayormente sereno, pero con el recuerdo siempre latente y a la vez intensamente vivo, sigo repasando fotografías suyas alimentándome de muchos recuerdos. El hombre más luchador del mundo, el personaje más tenaz por las causas nobles que he conocido, se merece un homenaje que perpetúe su memoria. Y José Ramón, que nunca ha sido políticamente correcto, pero cuya vida constituido un batallar constante por las causas justas, que las ha defendido con una sapiencia profunda, producto de sus muchos años de investigación médica, de su constante tratar a enfermos de todo tipo, de hacer del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza un centro mundial de referencia en lo referente a las patologías de montaña, siempre se hacía escuchar, y de hecho consiguió muchas cosas que otros no hubiesen logrado. Además, su generosidad nunca conoció de límites, su contagioso y permanente sentido del humor nos hacía felices a todos.

Solía decir que las montañas constituyen “el santuario donde practico mi religión”. Era, es, irrepetible. Ha dejado unas huellas tan importantes que ni el paso largo del tiempo las podrá borrar. En su Santiago de Compostela natal de la que hablaba con tanto cariño, en esta tierra llamada Aragón, estamos en deuda con él. Y también me extiendo al resto de España, aunque sus sentimientos jamás conocieron de fronteras.

Sería hermoso que la ciudad de Zaragoza le dedicase una de sus vías, avenidas o plazas, que lo mismo ocurriese en las poblaciones de las tres provincias; entiendo igualmente como una maravilla, que algún pico, alguna montaña, llevasen el nombre “Doctor José Ramón Morandeira”.

Él siempre ha paseado por el mundo respirando sentimiento aragonés a través de  los poros de la piel y de su corazón, que era enorme, pero también con los sentimientos universales de amor  a la vida. Repito, estamos en deuda con él.

MANUEL ESPAÑOL

ESTO NO HAY QUIEN LO AGUANTE

ESTO NO HAY QUIEN LO AGUANTE

Cuando puestos de acuerdo todos los partidos del arco parlamentario decidieron trabajar juntos con la finalidad de redactar una nueva Constitución que marcase las pautas de convivencia para quienes apostábamos por una España plenamente democrática, en la que se respetasen todas las libertades, prendió una chispa de ilusión y de esperanza. Este país comenzaba caminar por las sendas de la convivencia. Así nació la Carta Magna. Recuerdo que uno de los artículos en los que se ponía el acento más especial  era el 20, si, aquel que consagraba y garantizaba la Libertad de Expresión para todos.

Aunque aquello no estaba redactado plenamente al gusto de todas las ideologías, se aceptaba y hasta marcaba las pautas fundamentales. Los periodistas, aunque con cautela, saludamos la nueva normativa con una ilusionante bienvenida. Pero la realidad, es que hecha la ley, hecha la trampa, y la falta de respeto hacia el Articulo 20 ha campeado en demasía a lo largo de los tiempos. Esto se ha dejado notar escandalosamente en la gestión política, que no administrativa, de Radiotelevision  Española, especialmente a lo largo de los últimos meses. El partido en el poder, es decir el Popular, ha decidido poner una mordaza con la cual se ejerce el control ideológico, en detrimento de la ya añorada Libertad de Expresión. La situación ha llegado a tal punto de que esto ya no hay quien lo aguante.

Hasta no hace mucho, uno disfrutaba intensamente de unos programas, bien radiofónicos, bien televisivos, realizados por auténticos maestros, por personas que no necesitaban ser políticamente correctas, porque lo que les movía era la objetividad informativa y de opinión, algo que ellos han ejercido siempre con rigor y amenidad. Pero con la llegada del Nuevo gobierno, este verano se han venido consumando unos hechos de aire caciquil, que han dejado aparcados a profesionales de la talla de Juan Ramón Lucas, Toni Garrido, Ana Pastor, Xabier Fortes, periodistas todos ellos que han elevado los niveles de audiencia en los programas en los que han estado al frente. Y también se habla de los posibles ceses (ojalá me equivoque, aunque no creo), de los radiofónicos Pepa Fernández y Paco Álvarez. ¿Que se pretende con estos reajustes? Sin duda alguna, unos potentes medios difusores llevados por un personal del que no dudo de su honradez, si bien las dudas me asaltan sobre la forma en que han sido llamados a escena.

Juan Ramón Lucas es un profesional como la copa de un pino, una persona estricta e imparcial, que sabe llevar de una manera rigurosa y amena, un programa que nunca ha dado un paso atrás, y si avanzado, con paso firme y seguro.

Toni Garrido ha llegado a hacer de La Tarde de RNE, con su verbo fácil y su voz grave y amable, una cita imprescindible para los amantes de la buena radio.

Otro programa que había alcanzado cotas de envidia era "No es un día cualquiera", que dirigido y presentado por Pepa Fernández, era entretenido, ameno y muy periodístico, con colaboradores de incuestionable categoría. Uno de ellos era el economista Paco Álvarez, que solía abrir los ojos a los radioyentes, o escuchantes, palabra esta ultima que prefiere Pepa. La continuidad de estos periodistas está todavía por ver, pero los vientos que soplan no son propicios.

La televisiva Ana Pastor, siempre mordaz y directa, y sin hacer distinciones de  color ni de grito, ha ofrecido informativos de altísima calidad, tertulias llenas de polémica, y siempre interesantes. Aún permanece en nuestra memoria la entrevista realizada al presidente de Irán,  así como las mantenidas con Esperanza Aguirre o María Dolores de Cospedal.

Por su parte Xabier Fortes había llegado a mostrarse como es, como un maestro comunicador que con su programa nocturno de debate en 24 horas de TVE, había conseguido que las noches fuesen suyas, gracias a la sencillez manifiesta y a ese saber llegar al telespectador.

Puedo asegurar que cuando me entere donde están en antena estos grandísimos profesionales, emigraré de medios para disfrutar del mejor periodismo, de aquel que respeta la libertad de expresión.

Y por si no fuera poco, me dicen que algún directivo televisivo pretende devolver a La 1 la imagen de Bertín Osborne. ¡Que pena! Esto  que sucede en el entorno de RTVE no hay quien lo aguante.

MANUEL ESPAÑOL

LUZ Y COLOR EN LA APDZ

LUZ Y COLOR EN LA APDZ

Con motivo de la Gala del Deporte, celebrada en el complejo Torreluna el pasado 9 de diciembre, recibí de manos del presidente de la Asociacion de la Prensa Deportiva de Zaragoza (APDZ), Paco Ortiz Remacha, la distinción a la Trayectoria Periodística Profesional. Todo un lujo por mi parte, que disfruté en compañía y con el apoyo de la consejera de Educación Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno deAragón, Dolores Serrat, así como del director general de Deportes Félix Brocate, y el concejal de Fomento y Deportes del Ayuntamiento de Zaragoza, Roberto Fernández. Y no faltaron tampoco mis compañeros de profesión de los distintos medios, a quienes les debo todo, si bien los auténticos protagonistas fueron los Mejores Deportistas, títulos que recayeron en Andrea de Blas (campeona del mundo de waterpolo) y en Abel Mustieles (medallas de plata en la Copa del Mundo y Campeonato del Mundo de biketrial).

 

Recuerdo que de pequeño quería ser mayor, crecer deprisa en años, y así poder entrar en los cines que proyectaban películas para mayores de 16. El caso es que a los 14 ya me colaba con la benevolencia de algún cortador de entradas, que no me pedía el DNI. Cuando alcancé la edad requerida pusieron aquello de mayores de 18, por ese invento  de los filmes ”S”. Y así, siempre con cara de niño, no había manera de verle las “lolis” a Sofía Loren, ni a Raquel Welch, ni Brigitte Bardot en sus mejores tiempos. Menos mal que después se inventaron los DVD… El caso es que crecí, y crecí sobre todo en edad, y ahora noto que los tiempos pasan a una velocidad de vértigo, hasta el punto que si todavía pienso que estoy en la edad media, que ya la he rebasado, es que me miento a mí mismo. Eso sí, mantengo mis ilusiones, y aún recién entrado en el tiempo amarillo de la vida, todavía creo que soy joven, y miro al futuro con alegría, y quisiera estar en condiciones de cometer los pecados y de practicar las virtudes sanas de la juventud; pero claro, uno ha sido, es y será siempre un auténtico iluso.

 

Pero reza el dicho quizás un tanto manido, de que “recordar es vivir”. Y vivo mirando hacia atrás lo justo para no olvidar esa “memoria histórica” que me ha dejado de todo, y para cometer el menor número posible de errores futuros, aunque seguro que volveré a caer muchas más veces, porque si no, no sería persona. Seguir mirando hacia adelante, apostar por los sueños de esa juventud que ya marca el presente y la que marcará el futuro, es el mejor ejercicio  a fin de sentirse uno pletórico de vida.

 

De lo que estoy seguro es que el deporte, el seguimiento de los principios del Barón Pierre de Coubertin, conforman una escuela mayúscula de educación, de ejercicio de la generosidad, de tolerancia. Primero fui deportista (lo sigo siendo), y paralelamente me eduqué en la lectura, y todo ello me llevó a la pasión por el periodismo. De pequeño, de joven, ya quería ser periodista. Cuarenta años del ejercicio de la profesión me autorizan a decir que casi nací siendo periodista, y moriré con la misma vocación. Por ello, la distinción de la que fui objeto por mis compañeros de profesión en la APDZ, me llena de un orgullo especialísimo y una necesidad de agradecimiento, que nunca me parecerá suficiente. Eso sí, todo ello no hubiera sido posible, sin la ayuda de Merche, mi mujer, que ha propiciado que pudiese dar en todo momento lo mejor de mí mismo. Por eso, porque comparto con ella todas las cosas de la vida, las buenas y las malas, mi empeño ha sido la dedicatoria de este trofeo tan especial.

 

Y en mi noche mágica tuve la suerte también, de compartir mesa y mantel con un plantel de deportistas internacionales del equipo femenino de la Escuela de Waterpolo Zaragoza. Andrea, Paula, Patricia, acompañadas por Jorge, su entrenador, hicieron que me contagiase de su espíritu generoso, hasta el punto de que llegué a sentirme joven. Su apabullante sinceridad, su optimismo, afán de superación, buen humor y excelente fondo humano, me llevaron a pensar que la vida también es bella.

 

MANUEL ESPAÑOL